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miércoles, 20 de octubre de 2010

UN VIAJE A LA MUSICA MADE IN USA (III) - Esclavos del corazón libre… Y el góspel fue

  Encarcelados en las sabanas africanas, transportados a las costas del Golfo de México, embarcados en naves gobernadas por capitanes de piel durísima, cientos de miles de esclavos negros se encontraron viviendo en un continente distante, entre campos de algodón y patrones blancos.
   En el breve lapso de medio siglo estos esclavos se convirtieron en el verdadero motor de la economía rural americana, aunque para permitirles migrar a las ciudades industriales del norte se tuvo que llegar hasta a una guerra, la más sangrienta experimentada por los americanos.
   Entre las plantaciones de algodón y las barracas donde vivían familias y tribus negras, el arraigo del mensaje bíblico se convertiría en una de las pocas ocasiones de vivir en la esperanza. El pueblo de Israel forzado a permanecer prisionero en Egipto, vivía la misma pena que el pueblo negro. Injusticias en espera del gran renacimiento, sufrimientos y dolores como promesa de la felicidad futura.
    En los siglos XVIII y XIX los espirituales nacen así, como cantos bíblicos en parte destinados a sostener las celebraciones diarias de las diferentes comunidades negras, en parte como canto de llamadas y respuestas durante el duro trabajo del campo.
     Predicadores itinerantes, reverendos, esclavos liberados y dedicados a las Sagradas Escrituras, maestros de música sacra para la comunidad blanca: todos se encontraron involucrados en la construcción de este fermento artístico que mezclaba espontaneidad y auténtico arte musical, y que encuentra también una definición en el Second great awaking (“el segundo gran despertar”), un período de renovación de la religiosidad que florece entre la gente de la zona ubicada entre Kentucky y Tennessee, una de aquellas de gran densidad de esclavos y whisky.
    Es en este segundo período que florecen los espirituales más antiguos y famosos, comenzando por Amazing grace, que tiene una importante y muy particular historia, habiendo sido escrita por un violento y alcohólico marino embarcado en la nave de los negreros, el inglés John Newton, después convertido y ordenado pastor anglicano.
    Pasan las décadas, los de la Unión vencieron la guerra y los negros del sur se movieron en oleadas a las fábricas de Chicago, Detroit, Boston, New York. Llevan consigo el sentido de la tribu, familia ampliada, el Blues, los instrumentos populares, los espirituales, pero las fábricas no son como los extensos campos de algodón y sobre las cadenas de montaje no se podía cantar.
  Así las melodías de quienes estaban acostumbrados a sudar y frustrarse bajo el sol de Alabama fueron obligadas a transformarse, se abren las primeras iglesias para la gente de color, se hicieron acompañar de aquellos instrumentos, primero el órgano, que poco tiempo antes eran sólo para blancos.
   Es aquí, que por una mutación genética metropolitana, que nace el Góspel, literalmente “palabra de Dios”. Charles Tindley, hijo de esclavos negros trasladados a Philadelphia, en 1916 publicó la primera colección de Góspel: es él quien escribiría I'll overcome, que en los años se convertirá en We shall overcome.
    En Chicago se escucharía por cerca de 50 años a Thomas Dorsey, que dirigía el coro de la Pilgrim Baptist Church y se convirtió en el más famoso compositor de Góspel de la historia.
    Entre los años '50 y '60 Chicago y New York se convertirían en las ciudades del nuevo góspel, con Mahalia Jackson, Aretha Franklin, Eddie Hawkins (aquel que había escrito Oh Happy Days) que se volverían famosos también entre el público blanco.
    En las últimas décadas fueron los Blind Boys of Alabama quienes mantuvieron en alto la bandera de aquel canto sacro que se pierde entre las tradiciones negras.
     Espirituales eran las canciones del espíritu libre, porque tiene a la Biblia como guía.
     Góspel son los cantos de la palabra de Dios.
     Nosotros los escuchamos hoy: gracias a quienes nos lo han traído.

Juanki
juank_lzkno@hotmail.com 

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