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jueves, 19 de agosto de 2010

El secreto de sus ojos

Imagen promocional del Film
No soy, ni pretendo ser un crítico del cine, me animo a opinar de esta película porque frente a las cosas que me impactan y me sacuden de la anestesia que me inyectan las responsabilidades de la vida, no solo me quedo sorprendido, conmovido por lo que veo, sino que también, acostumbro a comentarle a mis amigos, y ahora, en particular, a ustedes. Es cierto también que el cine me apasiona, en especial el independiente, el latinoamericano, porque es capaz de transmitir con mayor eficacia los sentimientos y pensamientos del productor; como es un cine de bajo presupuesto, comparado con las grandes producciones de Hollywood, el mismo se centra en tramas reales basadas sucesos insólitos, resaltando el relacionamiento humano, ahondando en los detalles de las relaciones interpersonales, lo que da a las escenas más dramatismo y vivacidad.

Teniendo este criterio, a mi juicio, como uno de los más importantes para calificar una película, no puedo no contar lo interesante que me ha parecido la reciente ganadora al Oscar como mejor película extranjera “El secreto de tus ojos”. Una mezcla perfecta de drama y suspenso, bien estructurada, con un profundo énfasis en los detalles, en la música, en las miradas, en los gestos, en el relacionamiento en sí de los personajes, puteadas, enamoramientos, profundas depresiones y acaloradas discusiones son escenas donde se reflejan lo que es el hombre en su instinto, en su fragilidad, en su angustia y reacción frente a los dramas de la vida.

Imagen de una escena de la película
A grandes rasgos trata de un empleado de un juzgado recientemente jubilado que en el aburrimiento sus días decide cumplir el sueño de escribir una novela y se decide sobre un caso en particular que le tocó profundamente en el pasado. En esto, se encuentra con una vieja amiga a recordar paso a paso los acontecimientos que formaban parte de este extraño caso. He aquí, que en el esfuerzo de recordar se ven envueltos en fascinantes y duros acontecimientos que marcarán definitivamente la vida de ambos. Todo se sitúa en los años 70`en la ciudad de Buenos Aires, con un elenco de actores consagrados como Ricardo Darín, Guillermo Francella y otros, que aportan al film el fiel estilo porteño, malhumorado, pesimista, eufórico, que en cierto modo, ayuda a transmitir más fielmente los sentimientos y pensamientos que rodean a los personajes.

Una cosa que me llamó la atención es cuando el personaje principal se conmueve del amor de otro hombre hacia su difunta esposa. Dice en un momento dado que ese amor era el amor más puro que había sentido en su vida, y en su afán de resolver el caso inducido por noble sentimiento, después de decisiones erróneas y caminos oscuros, se da cuenta que él necesita amar y ser amado así, su corazón está sediento de un amor eterno que traspasa la muerte, no conoce tiempo ni espacio, un amor por el cual entregar la vida. Este deseo, que una mujer no puede satisfacer por completo porque el corazón del hombre está hecho para el infinito, le ha impulsado finalmente a entregar su amor a Irene.

El grito desesperado del hombre, a algo que colme verdaderamente el deseo de su corazón se representa constantemente en esta película, en el amor, en el alcoholismo, en la perfección del trabajo, en la amistad. Cuando el drama de la vida aparece, el hombre se ve inducido a buscar algo que apacigüe su corazón, su deseo de amor, justicia, verdad; solo Cristo responde a medida estos deseos, lo demás, tarde o temprano te desilusionan.

César Ríos Rojas

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